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El trabajo comunitario comprende tres fases bien definidas aunque interrelacionadas:

  • Diagnostico
  • Elaboración y ejecución del plan de acción.
  • Seguimiento y evaluación del proceso y del impacto del plan de acción.

Estas fases configuran un proceso de trabajo abierto y progresivo, lo que significa que cada una será enriquecida gradualmente en la misma medida que la comunidad aporte y se desarrolle. En cada una de ellas debe buscarse la máxima participación.

El Diagnostico, revela cuáles son los problemas y necesidades de la comunidad. Así como el potencial humano y material con que se cuenta.es el punto de partida para la jerarquización de las necesidades derivadas de la evaluación realizada, y para dar un orden de prioridad a las acciones a desarrollar.

El diagnostico debe tomar en consideración la estructura de clases, capas y grupos sociales que componen la comunidad, así como las dimensiones básicas de modo y de vida en la misma. Igualmente identificara las individualidades relevantes, entre ellas los lideres positivos y negativos. Sobre todo los líderes positivos son muy importantes para los procesos de desarrollo comunitario, por lo que resulta clave su identificación, capacitación, desarrollo y promoción, para así garantizar con ellos la reproducción de la actividad sin apoyo externo, al igual que la promoción de nuevos líderes.

El diagnostico debe definir jerarquizadamente las metas que la comunidad como conjunto se propone y la de sus grupos específicos.las metas serán progresivas. El cumplimiento de cada una deberá provocar un desarrollo de la autoconfianza y de las capacidades organizativas y de acción del grupo, que permitirá la definición de nuevas metas más elevadas.

Diez preguntas para diagnosticar un problema y buscarle solución:

 

  • ¿En qué consiste el problema?
  • ¿A quienes afecta? ¿Cuántos son éstos?
  • ¿Cómo impacta a los diferentes grupos de personas?
  • ¿Cuándo se agudiza? ¿Cuándo es menos grave?
  • ¿Qué causa provocan el problema?
  • ¿Es un problema local o también es nacional?
  • ¿Con qué recursos humanos cuenta la comunidad para empezar a solucionarlo?
  • ¿Con que recursos económicos y materiales se cuenta?
  • ¿Qué aportes materiales podemos conseguir?
  • ¿Qué aportes materiales podemos conseguir del Estado, de otras instituciones u organismos?

La Elaboración del plan de acción, permite formular claramente cómo organizar y ordenar, en el orden, en el tiempo, las acciones que se deben emprender en la comunidad. Al confeccionarlo se tendrá en cuenta la definición de los objetivos del trabajo a partir de la definición y jerarquización de las necesidades realizadas en el diagnostico (que pretenderemos modificar y alcanzas en los aspectos en los aspectos jerarquizados entre las necesidades identificadas) y los recursos materiales y humanos con que se cuenta.

Entonces, para acercar a la comunidad a lo que soñamos, debemos lograr confianza: en las posibilidades que tiene la comunidad para transformarse, en el Delegado que es su líder, en el grupo gestor que eligen para planear y organizar las acciones transformadoras, en las relaciones interpersonales que se desarrollan y en el éxito de su proyecto.

Para desarrollar un proceso de transformación es necesario conocer cuáles son los problemas, necesidades e intereses de la comunidad, su historia, sus creencias y sentimientos, las soluciones que deben priorizar, y para ello es durante toda actividad de trabajo comunitario, porque es un proceso continuo, que permite rectificar la dirección de cada una de las acciones que planeamos para cambiar la realidad desde la comunidad.

“…. El trabajo comunitario se tiene que reflejar en que haya más calidad de vida, en que haya más cultura y una preparación integral, en que haya más comida, en el que nuestra gente sea más decente, en indicadores de salud, de educación, en emocionales físicas y ese es el aporte fundamental que podemos hacer. Esto lo podemos lograr en sentido general compartiendo una cultura de cumplimiento de afán por cumplirlo todo y cumplirlo bien que todo lo que hagamos tenga resultados, pero resultados con detalles y con calidad. Para eso es necesario también crear un ambiente a nivel de comunidad de orden, de disciplina, de control hay que desarrollar la política de cuadros en la comunidad opera que al frente de cada institución estén las personas más capaces. Hay que formar los recursos humanos de la comunidad, para que la comunidad tenga una capacidad endógena de proyectarse, de influir, de auto dirigirse y que lo haga de una manera coherente; no solo con su comunidad, sino también con el municipio, la provincia y por  supuesto con el país. Ese desarrollo hay que buscarlo de manera planificada y además hay que apoyarlo con el control interno, creo que trabajando en ese orden de cosas podemos avanzar mucho más en el trabajo comunitario”

La capacitación a las figuras claves de la comunidad (promotores, comunicadores, líderes formales  e  informales,  comunitarios,  etc.)  Constituye  una  de  las  acciones  priorizadas  y permanentes  del  plan  de  acción,  ya  que  ello  garantiza  la  calidad  y  efectividad  de  la dirección y participación de los implicados en el proceso del trabajo comunitario. La misma deberá  adecuarse  a  las  condiciones  del  lugar,  basándose  fundamentalmente  sobre  los intercambios  de  experiencias  y  de  elementos  que  enriquezcan  lo  más  posible  la  labor práctica en las comunidades.

Tanto en la formulación del plan como en su desarrollo deberá buscarse una articulación estrecha del saber popular con el conocimiento científico.

El inicio del proceso del trabajo comunitario usualmente requiere un impulso inicial externo inducido  por  personal  especialmente  capacitado,  y  con  atención  diferenciada  dirigida sobre todo a generar un conjunto de esperanzas satisfechas que despierten la confianza de la gente en el trabajo comunitario. Sin descuidar el papel que pueden y deben jugar los líderes positivos de la propia comunidad.

Una vez iniciado el trabajo. La sistematicidad en su ejecución es determinante: si no se trabaja  con  sistematicidad,  con  rigor  en  el  cumplimiento  de  un  cronograma  de  trabajo elaborado  con  objetividad  y  la  más  amplia  participación  real  que  comprometa  con  su ejecución, se puede malograr cualquier proyecto.

EL CONTROL Y LA EVALUACIÓN  de las acciones del proceso del trabajo comunitario plasmadas  en  el  plan  de  acción  es  la  última  fase  en  la  metódica  de  trabajo.  Pero,  en realidad,  es  un  proceso  permanente  que  se  realiza  incluso  desde  la  elaboración  del diagnóstico. Con ello se hace posible valorar la eficiencia de los pasos dados y hacer los ajustes necesarios en la ejecución de las distintas acciones.