Aunque muchos matanceros han escuchado su nombre en más de una ocasión, y la vida de la ciudad depende de su existencia, pocos seguramente hayan visitado los Manantiales de Bello.
Se trata de un hermoso paraje que sostiene, desde 1873, la sed y existencia de los habitantes de la urbe yumurina. De aquella época todavía quedan las viejas tuberías de hierro fundido y una gran taza donde se aposentaba el agua de los manantiales.
Con la modernidad se construyó un campo de pozos que abastecen más del 36 por ciento del vital líquido que se consume en la ciudad. Para los especialistas de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado se trata de la columna vertebral del sistema de abasto de agua en el territorio.
Desde hace 24 horas la quietud del paraje se ha visto alterada por la presencia de medio centenar de hombres repartidos en cuatro brigadas, quienes se hallan inmersos en la dura faena de rehabilitar la totalidad de la red interna del campo de pozos que representará un ahorro de tres millones de metros cúbicos anuales.
Desde el punto de vista de José Antonio Fonte Villalón, Director de Logística y mantenimiento de la empresa de acueducto y alcantarillado de la empresa matanzas, se trata de una de las obras más importantes de la ciudad desde el punto de vista del programa del uso racional del agua.
“Con esta intervención evitaremos la pérdida de tres hectómetros, es decir, 3 millones de metros cúbicos de agua, no solo se trata de ahorrar agua, también disminuiremos la aplicación de productos químicos, también ahorraremos en combustible, explicó José Antonio Fonte Villalón.
Aunque en un cálculo preliminar la obra constructiva buscaba disminuir el tiempo de afectación, y se aspiraba a concluir la primera etapa en 36 horas, a pocas horas de llegar el equipo periodístico, una impertinente y pertinaz lluvia obligó a la parada momentánea.
Varios de los trabajos se realizan con corriente de alta tensión, por lo puede peligrar la vida de los trabajadores. Los obreros se guarecen del aguacero y comienzan a hablar de los tantos lugares de la Isla donde han intervenido como parte del programa concebido en Cuba para el ahorro y uso racional del agua. Saben que el tiempo apremia…
La lluvia cesa pero el agua se ha acumulado en las profundas perforaciones donde se interconectarán las tuberías de Polietileno de Alta Densidad, conocido como PAD. Para retirarla conectan las motobombas, y en pocos minutos retoman las labores.
LA GRAN “T” QUE TRAERÁ EL AGUA
Tres días con sus noches demoraron los soldadores bajo el mando del veterano Alberto Acosta Quiñones para culminar una gran pieza de metal en forma de T, la cual conectará el agua proveniente de cuatro pozos, hacia su traslado a la ciudad cabecera.
La noche arrecia y los hombres no reparan en la oscuridad, tampoco miran el reloj, el trabajo es continuo, riguroso y preciso, saben que de ellos depende que el agua, es decir la vida, llegue a los habitantes, esta vez con menos pérdida del vital líquido.