
Por. Grupo de Comnunicación Social del Gobierno Provincial del Poder Popular de Matanzas
Marialys, Ernestico y Lisdey miran con asombro a su alrededor. Casi no comprenden cuanto ocurre. Por vez primera se hallan entre numerosos acompañantes, vestidos con similar uniforme. El patio de la escuela es amplio. Está colmado de estudiantes como ellos. Este primer día de clases es como fiesta de escuelas para alumnos, aulas, maestros y profesores. Es un gran día, e inolvidable será.
Observan ahora como un grupo, integrado por alumnos de mayor edad, interpretan canciones, música y bailes alegóricas al centro estudiantil. Pertenecen a un elenco de Cultura Comunitaria. Mary, Ernesto y Lis Caminan y aplauden liderados por la Bandera Nacional, el Escudo y la presencia del más universal de los cubanos: José Martí Pérez, el Héroe de la Patria, el hombre que escribió: Saber leer es saber escribir, y saber escribir es saber ascender.
Y esto último significa, pues que hay que estudiar y aprender. Solo así se logran grandes cosas en el mañana, de beneficio para quien se consagra a la bella obra, además de sus padres, familia y la sociedad que les ve crecer y llegar a convertirse en verdaderos hombres y mujeres, con conocimiento y causa para ser admirados y respetados por todos.
Como nuestros protagonistas, otros cientos de miles se suman este primero de septiembre a las aulas, en diversos niveles de enseñanzas, con otros lustrosos uniformes, especialidades, carreras universitarias, porque, en esta fiesta del saber, bailan todos con idéntica música, la del conocimiento que en lo adelante recibirán para seguir germinando en el suelo generoso del aula, abonados por sus maestros y profesorers, con esa sabiduría de quienes tiemos atrás fueron como ellos: alumnos.
Hermoso es con muchos colores el inicio de las clases, el retorno al aula, donde quiera que sea, en zonas urbanas y rurales, porque el saber es uno solo, para todos por igual, donde quiera que se imparta, para recibirlo como el agua que calma la sed, el alimento que nutre, el bien espiritual que nos alivia y traslada por la senda del saber.
La inclemencia de los tiempos presentes no fueron impedimentos para que el Ministerio de Educación, acompañado por numerosos organismos, bajo la certera guía política y gubernamental, la UJC y la Organización de Pioneros José Martí, posibilitaran que hoy lunes las escuelas cubanas se vieran saturadas de alumnos que en lo adelante se consagrarán a los libros para recibir de ellos, por medianción de maestros, profesores y monitores, el dulce bien de la educación general.
Marialys, Ernestico y Lisdey sonríen, están alegres, se ven hermosos, como hermosos han de ser quienes aceptan con amor, cada día, el bien de la enseñanza, mediante esa fuerza única que los hace crecer y ser admirados y respetados por quienes aprecian uno de los ejercicios más bello de la Naturaleza: el estudio. Derecho tienen a sentirse felices.




