
Por. Grupo de Comunicación del Gobierno Provincial del Poder Popular en Matanzas
Fundado en 1833, el entonces nombrado Corral Falso de Macuriges, y actual municipio de Pedro Betancourt es reconocido por ser la cuna de varias personalidades de la cultura y el deporte cubanos, así como, por una intensa labor de sustento alimentario, como el cultivo del arroz, además de descollar en la producción apícola y de tabaco.
Sin embargo, si bien lo anterior es adecuado porque los afamados cantantes Arsenio Rodríguez —El Cieguito Maravilloso— y Barbarito Diez, la Voz de Oro del Danzón, y la poetisa María del Carmen Villar Buceta devienen excelsas figuras y merecen encabezar esta obra periodística, los siguientes párrafos están destinados a otros temas de alta sensibilidad humana y social en general.
La referencia es acerca del Sistema de Atención a la Familia (SAF), del que los antes nombrados se hubiesen sentido aprobatorios y felices, así como, de la importancia y valor que poseen círculos infantiles, Casas de Abuelos y los Hogares Maternos enclavados en esta tierra, también fecunda en la práctica del baloncesto en uno y otros sexos.

En la comunidad rural de Manuelito, aledaña al poblado de Bolondrón —devenido Consejo Popular—, quienes prestan servicio en el SAF atienden a 26 asistenciados, para los que cocineras, ayudantes y el administrador, Reiner Sotolongo, disponen de acertadas atenciones alimentarias y en general, reconocieron los comenzales presentes durante la visita de funcionarios del Gobierno Provincial del poder Popular de Matanzas .
Pero, más allá de los variados platos que sirven en almuerzo y comida, para ingerir en el lugar o en sus casas, según deseen los abuelos y demás, llama la atención el orden, limpieza e higiene, capaz de igualar y hasta salir airoso frente a cualquier otro lugar de esta u otra índole.
“Puede haber calidad en la oferta del almuerzo o la comida, en ambos inclusive, pero si la imagen no acompaña al servicio, ni deseo de comer se tiene. Por esa razón siempre cuidamos ese detalle. No solo les brindamos cuanto recibimos de Gastronomía y de la CCS Leovigildo Sierra, sino que aprovechamos nuestro pedacito de tierra en el patio y sembramos acompañantes para sazonar”, declaró Sotolongo.
Desde nuestra llegada al lugar, él observaba y escuchaba cuanto se decía, pero callaba. Por tal razón consideré que debía ser uno de los beneficiados con el servicio en la cafetería-comedor. Cierto, lo confoirmó al preguntarle. Heriberto Gómez Santana desde hace un lustro acude al lugar, luego de jubilarse como trabajador agrícola.
Es uno de los más de 130 personas que en esa condición en la comunidad viven solos, se incluyen a tres mujeres. “Sí, y estoy contento, porque, tengo mi comida, todos los días, de lunes a domingos. Hay que ser agradecido, hoy pollo y mañana croqueta, medallón u otra cosa, pero lo tenemos. Otra cosa que agradezco es lo limpio que está esto, siempre”.
Entre despedidas y saludos la comitiva partió hacia el poblado de Bolondrón. Resultó la del martes último una jornada calurosa en exceso, pero la belleza natural de las verde sabanas y constantes arboledas de todo tipo ayudaban a soportar este verano joven.
En Bolondrón, la tierra del doctor Julio Martínez Páez, considerado con justicia el Padre de la Ortopedia Cubana, hubo varios recibimientos: en el Círculo Iinfantil (CI), Casa de Abuelos Carlos Díaz, y en el SAF local, apreciándose constancia en un servicio que prestan cada institución.
LOS QUE SABEN QUERER
Grata resultó la acogida en el Círculo Infantil Casa de los Niños. No pudo ser mejor porque, quienes saben querer y representan el futuro de la Patria, como expresara el Maestro, encuentran en el inmueble su verdadero segundo hogar en cuanto a ternura, aprecio y, lo imprescindible, limpieza, higiene y orden.
Lo habitan 85 infantes, de los que 40 pertenecen al sexo femenino, y ese día comandaban ellas porque solo un varoncito estaba presente. Era temprano y se les recibía. Algunos, los más pequeños —dos años hasta los seis años—mostraban rostros todavía con las huellas del sueño, pero alegres, sin que faltaran algunas lágrimas al dejar a la familia y unirse a sus amiguitos.
Lázara Bertancourt Nurque es la directora del plantel, acompañada por un grupo de educadoras, cuidadoras y el resto del personal. Todos con la tarea específica de cuidar y formar desde ahora a esta nueva generación que también gusta del juego, música, canciones, y dar los primeros pasos en la docencia mediante la enseñanza prevista para ellos, porque en el centro cursan el prescolar.
Con sonrisas una y otras de rostros cariacontecidos por los rostros desconocidos, Maylen, Marbin y Carlitos nos hablan de cuanto hacen. Por ejemplo, separan diversos dibujos, juegan con figuras cuadradas, le cortan el pelo a lisandra y otros implementos, sentados a la mesa, mueven dados en los que se incertan letras del abecedario.
“Se les atiende mediante el programa previsto para los diferentes grupos y edades, previendo siempre la formación correcta en el aprendizaje, hábitos, comportamiento, nutrición, descanso y compañerismo entre ellos. Los enseñamos a que sean ordenados, limpios y a cada cualidad que lo acompará por siempre, en bien de ellos y la familia”, explicó al directora.
CON UN VIEJO AMIGO
Dejamos a los niños y nos trasladamos hasta la residencia de muchos de sus abuelos y bisabuelos, si no por familiaridad, al menos por edad. Muchos de estas personas son vulnerables, a las que se les dosifica el camino a recorrer en la llamada tercera edad.
Atendidos por un personal calificado, incluidas las médicos y psicólogas especialistas en gediatría, además de quienes el conocimiento y experiencia les permite tratarlos con el amor que dispensan a sus propias familias. Se incluyen no solo a quienes directamente velan por su bienestar, sino a la administraciòn, cocineros y demás asistentes del hogar.
Jubilados de diversas dependencias, no pocos viven solos, por lo que el amor que se les brinda lo significa todo para ellos luego de haber entregado lo mejor de sus vidas a la sociedad y la trabajo.
“Acá me siento bien. La atención es inmejorable, no solo en la alimentación, y demás. Así lo aprecio, pues las dificultades económicas se reparten entre todos. Soy agradecido. Se preocupan por mi salud. Nos ayudan a vivir, a sentirnos bien, a compartir. Nos atienden, respetan y cuidan. Son parte de nuestras vidas”, manifestó Rolando Rolo Hernández, un fiel y viejo amigo que hoy transita por esta etapa y no lo hace solo, sino con todos los que lo aprecian por ser un hombre bueno, atento y admirado en la localidad.
Ahora, en el SAF del citado poblado, hallamos la actualización de estos días difíciles, en el que se recrudece el bloqueo económico y financieron contra el pueblo cubano, y adquirir alimentos, combustible y otros recursos es difícil.
Entre el denso humo de la leña y el calor reinante en la pequeña cocina, varias mujeres no escatiman energías al cocer por igual almuerzo y comida. Es difícil, pero lo logran. Merecen la estima y el reconocimiento general, pues ni un día sus 76 asistenciados se quedan sin el necesario alimento.
Yumeris Ortega García es una de las nueve féminas que antes trabajaban en el centro de elaboración y ahora lo hacen en el SAF.
“La tarea es difícil, pero lo hacemos en estas condiciones. Uno no quisiera, es demasiado el humo, pero se nos aprieta el pecho al pensar en ellas y ellos. Vale el sacrificio. No poseen familia que los acoja. Dependen de nosotros, aunque no tenemos para brindarle todo lo que merecen. Solo basta ver sus rostros, miradas, necesidades. Merecen cuanto hagamos por cada uno”.
El menú para ambos comensales era sencillo, pero lo degustaban con deseo aquella tarde. Arroz, caldo, croqueta, calabaza y huevo.
EN EL HACER DE LA VIDA
Situado casi al final de una apartada calle, en Pedro Betancourt, poblado cabecera municipal, el Hogar Materno Infantil territorial parece buscar esa tranquilidad que requieren quienes, en reposo, esperan el momento culminante y más bello de una mujer: ser madre. Allí permanencen las embarazadas por diversos factores de riesgo: prematuridad, embarazo múltiple, amenza de aborto, u otras causas relacionadas con la alimentación, estados general de salud, etc.
“Para esas y demás atenciones existe en este lugar el personal profesional adecuado, listo para cualquier contingencia. Contamos, además, con la ambulancia y, si el caso precisa inmediatez, llamamos al Sistema Integral de Urgencia Médica, de Jovellanos, y la asistencia es inmediata. Se le alimenta, otorga los medicamentos adecuados y cuidamos como demanda el Programa Materno-Infantil al que pertecemos”, explicó la Dra. Yeney Carbonell Soler, especialista de Medicina General Integral.
“Ahora tenemos ingresadas a dos futuras madres. Una de ellas junto a otros dos hijos, porque es un Hogar Materno-Infantil, y permanecen con ellas, reciben ambos nuestras atenciones. La otra es una joven de 15 años de edad —Indira Leyva Delgado—, llegada desde el Oriente cubano hace unos días, y recibe total no menos entrega para su bien y el del futuro bebé”.
“PEPE, EL PINTOR DE LA NECRÓPOLIS
“Así me llaman porque me dedico a ello en el cementerio local, y parece no lo hago mal porque me solicitan casi a diario para algún retoque de libros y lápidas. Tengo 64 años, soy técnico medio en química azucarera del desaparecido ingenio Cuba Libre, de acá en Pedro Betancourt, y graduado en Hotelería y Turismo.
Fue el relato hecho por José Salgado Medero, uno de los 115 asistenciados del Sistema de Ayuda a la Familia que existe en esa comunidad del sur matancero, a donde también acude Silvino de Armas Hernández, jubilado de la tricentenaria industria del país, la azucarera, a la que entregó más de tres décadas de su vida.
“Vivo con mi sobrina Maribel, pero es acá donde recibo los alimentos que necesito, gracias a la Revolución que no se olvida de nosotros, sobre todo ahora que no cuento con otras personas allegadas a mí, si bien tengo muchas amistades. Todo se puede mejorar, pero no me quejo y se nos brinda cuanto tienen. Debo estar consciente del momento, y cuando se puede se puede. Eso sí, agradecido hasta el ultimo pelo”.
Hay ruído de platos, cubiertos y vasijas en el ambiente, pero lo más impresionante resulta las palabras de quienes los atienden con respeto y a cada cual le entregan aquello por lo que claman cada día para satisfacerse. Algo que, aunque ahora abonan con el dinero de su asistencia social o jubilación, pagaron ampliamente con su entrega y consagración a la obra diaria que ayudó a construir cuanto hoy se tiene.
Por su carácter personal algunos se ponen majaderos el alimento no está a tiempo, pero, al final, sonríen. Como yo, viven agradecido de cuanto reciben, y de confraternizar cuando están aquí”, refiere Manolo el del bastón de palo jorobado, “porque así me siento mejor. Los de metal son rígidos”, aclara.
Todo es perfectible, claro está, y los momentos lo exigen, pero la realidad es palpable, faltan dinero y recursos, nos tratan de asfixiar. Y sobre estas personas humildes recae la mayor carga. Pero siempre, y sobre todo, la Revolución y su pueblo, los verdaderos revolucionarios, trabajarán para que ellos, niños, abuelos, embarazadas y asistenciados, poseen lo que humanamente merecen.



